jueves, 20 de agosto de 2009

La XII Noche

En cuanto a mi respecta, creo que esta obra es un intento tímido de presentar su versión de la doceava noche Shakespereana. Se hace un esbozo de un poco de canciones, un poco de locura, algunas propuestas que apuntan hacia una dirección concreta y sin embargo a mi ver se queda todo en eso, en un boceto, en una lluvia de ideas sin una dirección clara, creo que aunque hay actuaciones que hacen de este un buen montaje, la escenografía está por demás desaprovechada, lo mismo que los vestuarios. La propuesta en sí es algo limitada dentro de ese “universo” que tratan de construir con algunos referentes a la juangabriel, y paulina rubio.

Es verdad que en la obra los actores están todos comprometidos y haciendo su mejor esfuerzo, sin embargo coincido con la crítica que hace Arturo Carrasco cuando dice que la actuación de Quetzalli destaca, yo añadiría: es formidable, sin duda las escenas mas memorables de la puesta en escena son aquellas de Malvolio.

En cuanto al bufón interpretado por Daniel Santi, me pareció que en su intento de no caer en el chitochito (lo cual se agradece) no consigue alcanzar un atisbo claro de la genialidad de los bufones shakespereanos que entre comicidad y suspicacia desenmascaran y se mofan con perdón de todo cuanto encuentran, de todos modos se nota el intento de aprehender a un personaje tan complicado como puede serlo el bufón.

No está de más felicitar también a Jackeline Molina por su inteligente y sagaz interpretación y por supuesto al resto del elenco que hace un trabajo bastante meritorio levantando una puesta que a mi ver empieza bien y se va cayendo poco a poco.

Yo salí con la sensación de haber asistido como ellos dicen a una fiesta, pero a una fiesta en la que los actores ya preocopearon, siguen tomando contigo y para cuando ellos ya están de malacopas tú todavía tienes ánimos de fiesta; los cuales vas perdiendo poco a poco hasta que llega la canción final que más que grand finale, recuerda al cri cri de las cinco de la mañana que la gente pone en sus casas para que ya te vayas.

Espero que lo que digo sea bien entendido, a mi ver esto recae completamente en la dirección, es una cuestión de ritmo y de tempo que no está bien lograda, en el intento por encontrar el tono justo entre comedia y pieza no vemos ni la una ni la otra.

Ya entrando en materia de la dirección, es claro que Martín Acosta ha encontrado una poética/estética que ha aplicado a sus últimos cuatro montajes desde Eduardo II, pasando por Sueño de una Noche de Verano, Electra Despierta y este último; lo cual es un arma de doble filo: ó está tratando de perfeccionar un estilo con esta idea del teatro pop, ó encontró una formula interesante, atractiva y en cierto modo cómoda para no tener que realmente plantearse que le va o no a cada montaje. A mi parecer este montaje es al que menos le va este tipo de poética, como quizás sí a Sueño y definitivamente a Eduardo II para la que fue concebida.

Me quedo sin duda con el trabajo de una generación que lucha por su lugar en los escenarios. Actores al fin todos ellos, espero seguirlos viendo en los escenarios y haciendo un teatro cuyas imágenes permanezcan en el espectador, recuerden:

El teatro no nos necesita, nosotros necesitamos al teatro.

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