Sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo… y sexo… ¿Ya escribí la palabra sexo? Por si alguien no sabe leer, voy de nuevo: sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo, sexo…
Se preguntarán, o no, por qué hay tanta obsesión por el sexo al inicio de mi escrito del día de hoy. No se trata de un canto desesperado, ni de una invitación enfermiza a copular sin control, es que ayer asistí a una tertulia dramática, disfrazada de lectura dramatizada del más reciente trabajo del dramaturgo yucateco: Luis Alcocer.
Sin duda muchos de ustedes se preguntarán quién es Luis Alcocer, yo también me lo preguntaba una mañana del año 1996, cuando lo vi por vez primera. Me pareció un tipo extraño… Me sigue pareciendo extraño en el presente, pero en aquel entonces se veía fuera de contexto. Se trataba de un ensayo de la obra de teatro La Cara de Morelos de Francisco de Hoyos. El montaje estaba siendo dirigido por Emmanuel Novello, que en este momento vive en Milán, y por azares del destino estábamos atrapados, porque debíamos estrenar en dos semanas y nos faltaba un actor. Ya sé que muchos de los lectores de este blog se escandalizan al leer que a menos de un mes del estreno todavía te estés peleando porque te falte un actor. Consideren que en aquel entonces vivíamos en el mundo real, no mamábamos de ningún apéndice gubernamental, no nos habíamos acostado todavía con ninguna vaca sagrada a cambio de apoyos y teníamos encima a dos millones de promotores que ya nos habían armado una temporada de teatro escolar con nuestra obra. Así que estábamos obligados a sacar en tiempo y forma el trabajo. Así es como llegó Luis Alcocer a nosotros. En la forma de un imberbe muchacho recién llegado a la ciudad (Póngase de fondo The New Kid in Town de Eagles.), ansioso por encontrar su lugar en el medio. Era todavía estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, así que pensaba que podía buscar trabajo como actor para salir adelante con sus gastos.
Desgraciadamente fue debut y despedida para él… Pero no porque le haya desagradado a alguno de nosotros, sino porque; y esto lo supe años después por boca del mismo Luis; se sintió tan mal en su audición que decidió desaparecerse. Alejarse lo más posible de nosotros y hacer como que nunca nos habíamos conocido… Eso le privó de recibir algo de dinero actuando en una obra escolar, pues estábamos tan desesperados que hubiéramos aceptado a casi cualquier actor del mundo… Hasta a Luis Alcocer…
El mundo siguió girando, yo me he convertido en una joven promesa de la dramaturgia que jamás ha dado el estirón y Luis Alcocer ganó una beca del fonca, por un proyecto para escribir una obra de teatro. Su beca está llegando al final y el resultado de este trabajo, además de mejorar un poco su situación económica, le permitió escribir algo que se llama Glory Hole, definida por el autor como un cuento de hadas pornográfico… Muy acertado por cierto.
Para quien no haya escuchado nunca la expresión Glory Hole, les dejo este enlace para que se ilustren con el único sitio de Internet que tiene la verdad absoluta: Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Glory_Hole.
Aviso a todos los adictos al decoro y al buen gusto, los que van al teatro sólo para ver puestas llenas de limpieza y sutilezas hermosas, que el artículo de Wikipedia contiene la imagen de un pene erecto introducido por un agujero. Es literal lo del agujero, para que luego no me acusen de guarro o naco.
En espera de que lean al artículo de la Wikipedia, les adelanto que un Glory Hole es un agujero que se pone en los baños públicos, que sirve para que la gente perversa de este mundo, y con pene, pueda introducir su miembro viril por ahí. Alguien ha entrado previamente al baño y se encarga de hacerte algún favor sexual, ya sea con manos o boca… Algunos audaces llegan hasta el acto sexual completo, pero debido al VIH, esta práctica ya no es tan común… Dirán algunos hedonistas que para eso se inventaron los preservativos… Pues los felicito… A usarlos entonces…
La obra de Luis Alcocer, usa como pretexto este simpático recurso sexual para contarnos una historia misógina, un drama yucateco y homosexual, de difícil digestión.
El Glory Hole, que es donde nuestro personaje principal encontrará un poco de alivio a las penurias de su vida, puede ser visto como una representación del espíritu de rebeldía que nos mueve a buscar la libertad en todos nuestros actos. El Glory Hole es un Shangri – La, nuestro paraíso perdido al que sólo llegaremos si nos atrevemos a romper las ataduras que nos han impuesto nuestros familiares y amigos más cercanos, aferrados en vernos de una sola forma.
Habrá que esperar a que algún director de talento, con sensibilidad para trabajar con actores, se tome en serio la labor de llevar a la escena este texto, que pide a gritos presentarse en sociedad.
Pienso que las circunstancias en las que me tocó conocer la obra, no fueron las mejores. Mis procesos como dramaturgo me impiden aceptar cualquier tipo de injerencia en el proceso de trabajo. Los actores y el director tendrán meses de trabajo en conjunto para especular sobre la obra, pero pienso que tenerlos contigo en el proceso de escritura, me pondría demasiado neurótico.
¡No puedes complacer a todo el mundo!
Escribir no se trata de complacer.
Para que me entiendan mejor: Luis Alcocer nos invita a la primera lectura de su obra, que es la obra por la que lo becaron en el fonca, una obra en la que lleva trabajando durante un año… Y el “público selecto” empieza a comentar que el texto necesita más acción. Escuchas también que le sobran diálogos, o que es aburrida… Uno dijo por ahí que era una mezcla fallida entre Genet y García Lorca… Sea lo que haya querido decir, no estuve de acuerdo.
Al final resulta que tu trabajo de un año no sirve para nada, desde el punto de vista de los invitados.
Pero uno quiere más acción, otro quiere que tus mujeres sean más fuertes, otro más que la historia sea más divertida, no falta el que quiere que le agregues escenas…
Lo cierto es que si como dramaturgo te dedicas a intentar complacer a todo el mundo, no terminarás de escribir nada tuyo.
Y es aquí donde no comprendo muy bien la intención de reunir a un grupo especial para que despedacen tu texto.
Estás obligado a ser un anfitrión ejemplar. Preparas comida y sirves bebida. Y a cambio, tus invitados se dedican a destrozarte como escritor, como artista y hasta como gente de teatro.
Cuando yo me fui, la conversación había derivado hacia quién era más genial. Los invitados ya habían logrado acabar con el vino y el tequila, así que es normal que todo el mundo presuma sus atributos intelectuales… Cuando llegué a la puerta de salida, habían abierto una botella de vodka… Así que es probable que los defectos que se le encontraron a la obra de Luis Alcocer, llegaron a ser infinitos.
A mí me gustó el texto y después de un año de trabajo creo que es más que suficiente y salvo detallitos, Glory Hole está más que lista para ir a la escena.