lunes, 24 de agosto de 2009

A Improjuanear se ha dicho

Espectáculo a cargo de la Liga bajacaliforniana de la improvisación.

Siendo que ya los vi tres veces, creo que ya puedo escribir al respecto. (No es que antes no pudiera, es que no quería.) Lo primero que tengo que aclarar es que la primera vez que los vi, fue por invitación de uno de los actores. La segunda, porque tenía mucha curiosidad por ver uno de sus ensayos. La tercera, porque un amigo vino a Tijuana a un funeral (no es que el dato sea importante, pero es mórbido y eso siempre llama la atención) y no quería ir solo (a la Impro, no al funeral, al funeral tampoco fue solo.) y yo pensé que una cerveza del Lugar del Nopal (Restaurante en el que se presentaron todos los miércoles de enero a julio de 2009) no me caería nada mal, aunque una cerveza sepa igual en todas partes, y lo acompañé.

La primera vez que los vi, lo tomé como una bienvenida a Tijuana. Era lo primero que veía en la ciudad. Y me agradó. Había una comunicación muy efectiva entre Alicia Aguilar, Alondra Padilla, Carlos Corro, Julio Jaíregui (los actores) y Hébert Áxel (el director). Me mostraron cómo es Tijuana para ellos. Cómo la ven y cómo la viven. Me quedé con las cosas buenas y con los aciertos, con el trabajo de Alondra, el mayor hallazgo de esa compañía. Aprendí que Tijuana es más que los encabezados de nota roja, que la gente habla de otros temas, tiene otras cosas en la cabeza, además de sangre y narcotráfico. Más tarde, pensé, repararé en los detalles negativos.

Siendo que las cosas que suceden en un ensayo se quedan ahí… me limitaré a decir que la segunda vez que los vi, entendí porqué acertaban y porqué fallaban en ciertas cosas.

La última vez fue, ciertamente, la menos cómoda. Resultaba evidente que no estaban conectados, tuvieron errores de principiantes; fallos por nervios y accidentes por torpeza; Se contradecían, negaban la ficción o la olvidaban. Objetos aparecían y desaparecían del escenario. Mimaban un vaso y de pronto ya no estaba y después regresaba a sus manos. Sugerían estar en un sótano y de pronto ya estaban en otra parte. Corregían al compañero. Hubo momentos de silencio en donde se podía apreciar al actor luchando por encontrar cómo terminar su improvisación. Una experiencia nada disfrutable. Sufrí con ellos y por ellos. Esperaba que dieran las diez de la noche para poder pasar a cosas más agradables.

Parecía que estaba viendo a cinco personas completamente diferentes y al mismo tiempo sabía que eran los mismos porque estaban haciendo lo mismo que les vi hacer la primera y la segunda vez(sólo que con menos espontaneidad). Acudiendo a los mismos personajes, las mismas relaciones, los mismos juegos. Se promete un espectáculo diferente cada miércoles, sin embargo a mí me resultaron bastante similares. Los actores, la mayoría del tiempo, hacían afeminados o a mujeres. La jotería y el travestismo seguirá siendo una salida fácil, risa asegurada. A ridiculizar al homosexual. Y las actrices siempre acudiendo a la anciana y a la deforme, a la tontita. O a la anciana-deforme-tontita, porque si mezclas las tres cosas da más risa.

Resumen: Un grupo de personas que han trabajado y sesionado durante más de un año para poder subirse al escenario de El Lugar del Nopal, así como otros espacios a los que constantemente llevan su espectáculo. Han cultivado una buena relación entre ellos y se ve que están pendientes el uno del otro, se cuidan. Los cinco son personas agradables y es grato verlos jugar en el escenario. Tienen momentos muy buenos. Alondra es el mayor acierto de esa compañía. Improvisar me parece sumamente difícil y ellos lo confirman.

Para la realización de algunas escenas solicitan al público que les asignen un idioma (que no sea ni inglés ni español). Sin embargo no pasan de 4 palabras extrañas que repiten una y otra vez. Te avientas 2 minutos de escuchar “je sui la croa, la croa, oui oui” sin cesar. No se tiene la más remota idea de cómo suena en verdad aquello que se supone que hablan. El cuerpo jamás se incorpora, da lo mismo si son franceses o son alemanes, el ritmo no cambia, los gestos son los mismos. Te piden un idioma y da exactamente lo mismo si dices alemán o dices francés porque hacen exactamente lo mismo, solo que entre más pasa el tiempo más ganas le echan.

Sugiero más atención a la hora de mimar objetos. En una mano completamente cerrada no cabe absolutamente nada. Los objetos tienen un peso y una manera de comportarse. No hay fe escénica a la hora de inventar objetos. No los ven ellos, no los ve el espectador. En más de una ocasión batallaron para cerrar un ejercicio, Inicio, nudo, desenlace. Parece que no quedó muy claro. Improvisar me parece sumamente difícil y ellos lo confirman... no cualquiera lo hace. Van por buen camino, hace falta más disciplina y mayor compromiso... o sigan como van, pero no se quejen de los resultados... así se comprometes, así entregas. El chistoso de la fiesta está en las fiestas, el actor está en un escenario, trabajando.

Regresaré, sí, cuando tenga ganas de otra cerveza, aunque sepan igual en todas partes. Regresaré, sí, cuando tenga que escribir de nuevo sobre ellos porque la obra que tenía pensado ir a ver canceló sin previo aviso y me tuvo esperando afuera del teatro media hora.

jorge david muñoz luisillo. Tijuana, Baja California. 2009

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